
Los lentes de contacto son dispositivos médicos flexibles que se colocan sobre la superficie del ojo para ayudar a ver mejor. Funcionan igual que unas gafas, corrigiendo problemas como miopía, astigmatismo, hipermetropía o presbicia (Si presbicia… ya lo sabias?) ofreciendo una visión más natural y un campo visual completo ya que a diferencia de los anteojos no limitan la visión en ninguna de sus posiciones de mirada.
Usarlos correctamente es importante porque mejoran la calidad de la visión y mejoran la apariencia; permiten mayor libertad en actividades deportivas y son una buena alternativa cuando las gafas resultan incómodas. Además, un uso adecuado y bajo supervisión profesional evita molestias y protege la salud ocular, asegurando que los ojos se mantengan sanos y bien cuidados.